Los coches de carreras “más molones” de la historia (I)

En Reno Collective nos sentimos, inevitablemente, atraídos por los coches deportivos, rápidos, ruidosos… en definitiva, por la gran mayoría de los coches de carreras. Pero la historia del automovilismo está llena de coches que han ganado carreras y campeonatos pero han sido anodinos. Coches efectivos pero que no pasarán a la historia por ser diferentes, atractivos … O al contrario, coches que sin haber ganado grandes cosas sí que han pasado a la historia por su diseño vanguardista o atrevido, por haber roto moldes en su momento e, incluso, seguir rompiéndolos hoy en día.

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Por eso, en Reno Collective, hemos hecho una recopilación con los coches que más nos han gustado y que se han ganado un lugar en la historia del automovilismo de competición, coches que, hayan ganado o no, tienen un lugar en la historia… y en nuestros corazones.

Tyrrell P34 de 1976 y 1977

Precisamente abrimos la lista con un coche cuyo palmarés, siendo más destacado de lo que algunos se piensan, no tuvo grandes victorias en su haber. Sin embargo, su diseño atrevido y algo loco (ha sido el único coche de 6 ruedas en participar en un mundial de Formula 1) le ha colocado en el olimpo del automovilismo.

El Tyrrell P34 contaba con 4 ruedas directrices delanteras de 10” que necesitaban ser fabricadas exclusivamente para él, debutó en la temporada de 1976 en el GP de España (sí, la misma temporada que James Hunt se proclamó Campeón del Mundo de F1) y ese mismo año consiguió la victoria en GP de Suecia. Jody Scheckter, piloto de Tyrrell desde principios de los 70, lograba el triunfo a bordo del Tyrrell P34 con el dorsal 3 por delante de su compañero Patrick Depaller con el otro P34 con el dorsal 4.

Aunque el Tyrrel P34 obtuvo algunos resultados positivos en 1976, 77 y 78, entre los muchos problemas a los que se enfrentaban los equipos privados en la F1, la falta de suministros de neumáticos a lo largo de todas y cada una de las temporadas por parte de Goodyear les obligó a abandonar el proyecto y dar paso al Tyrrell 008 cuyo diseño ya no fue tan radical.

Como detalles para los más curiosos, la versión de 1976 (P34) tenía una caja de cambios de 5 velocidades y pesaba 595 kg, mientras que la de 1977 (P34B) la tenía de 6 velocidades y pesaba 620 kg. Ambas versiones utilizaban un motor Ford-Cosworth de 2.993 cc y, aproximadamente, 400 cv de potencia.

Lancia Stratos HF

Sin duda uno de los coches míticos de los rallys con 17 victorias mundialistas entre 1974 y 1978 (y otras muchas en pruebas no pertenecientes al Mundial), especialmente con el italiano Sandro Munari (piloto oficial Lancia) y el francés Bernard Darniche (piloto privado) a sus mandos. De hecho, Munari se proclamó Campeón de la Copa FIA para Pilotos (antecesor del Campeones del Mundo) en 1977y el Lancia Stratos HF fue el coche Campeón del Campeonato de Constructores en 1974, 75 y 76.

La carrocería del Stratos HF fue diseñada por Bertone y para competición contaba con un motor de origen Ferrari que entregaba entre 275 y 320 cv en función de la homologación. Además, hubo una versión turboalimentada que alcanzaba los 480 cv (que sólo se utilizó en las competiciones de grupo 5 y estaba excluida del Mundial oficial de la FIA). Pese a los grandes resultados cosechados, el grupo FIAT dejó de lado el proyecto Stratos en los rallys para centrar la marca en los circuitos (el proyecto Fiat 131 Abarth tomaría el relevo). Sin embargo, y pese al escaso número de unidades y repuestos, los pilotos privados cosecharon victorias con el Stratos HF hasta 1981. La marca decidió retornar de forma oficial a la categoría en 1982 con otro modelo también mítico, el Lancia 037 que posteriormente dejó paso a otro modelo no menos mítico, el Delta HF e Integrale.

Además de la estética rompedora y agresiva, así como su dominio en competición, parte del misticismo de este modelo viene por el hecho de que sólo se fabricaron 492 unidades, la mayor parte de ellas para competir. Si bien, hubo una versión para calle, la Stratos HF Stradale, con un motor V6 de un Ferrari Dino de 190 cv, caja de cambios manual de 5 velocidades y 980 kg de peso.

Porsche 917K de Steve McQueen en Le Mans

Obviamente todo lo que tenga el sello de Steve McQueen mola. No hay discusión. Además, se trata de un coche icónico que ganó las 24 de Le Mans en 1970 y 1971. Contaba con un diseño que, 50 años después, sigue pareciendo futurista e innovador. En 1971 Steve McQueen quiso hacer una película sobre la carrera más famosa del mundo (participó como actor y productor) y como aficionado al motor que era intentó también correrla para grabar imágenes reales (y para su disfrute, como intentaríamos hacer todos).

El coche elegido fue el Porche 917K que por entonces dominaba la competición de resistencia. Contaba con un motor de 12 cilindros y 5 litros que entregaban 600 cv de potencia y una caja de cambios manual de 5 velocidades. En las versiones posteriores para competiciones que admitían motores con turbo, el motor 912 Flat-12 llegó a desarrollar hasta 1.100 cv.

Pese a todos sus triunfos y fama, por lo específico del coche se fabricaron muy pocas unidades: 25 del modelo 917 y sólo 12 del 917K. Muchos de ellos también pasaron a la historia por sus decoraciones agresivas, como el 917/20 con dorsal 23 que corrió en Le Mans’71, bautizado como “Pink Pig” y que estaba decorado como el despiece de un cerdo. O el 917LH con dorsales 21 y 22 que sólo corrieron en 1971 y lo hicieron con la decoración Martini Racing. Pero sin duda, el más icónico de todos, es el 917 azul y naranja Gulf de la peli.

Hasta aquí nuestra primera entrega, sólo han sido tres coches, pero vaya tres coches, sin duda tres modelos que tienen un hueco en la historia del automovilismo. Próximamente más coches “molones” de muchas más categorías de carreras.

Por J. Daniel (@jd_hernandezmartin)