¿Por qué seguimos adorando a James Hunt?

J. Daniel (@jd_hernandezmartin) es amigo, amante de la naturaleza, los perros, los viajes, las bicis, las motos, los todo terrenos y todo lo que huela a gasolina. Además es periodista, cliente & Reno family y este fin de semana nos ha pasado esta perita en dulce sobre la historia del carismático James Hunt. No os la perdáis porque no tiene desperdicio.

¿Por qué seguimos adorando a James Hunt?

Muchas veces los ídolos deportivos nacen de la actitud más que los resultados. Generalmente están asociados a personajes rectos de moral intachable; pero, a veces, la historia nos deja iconos rebeldes y un poco golfos como James Simon Wallis Hunt, conocido simplemente como James Hunt.

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Ojo, que el palmarés de James Hunt es bastante respetable y ya por ello merece un hueco en la historia del automovilismo. En los 7 años en los que participó en Formula 1 consiguió 10 victorias, 23 podios y 14 pole positions, proclamándose Campeón del Mundo en 1976 (el año del fatídico accidente de Nikki Lauda y ganando dicho campeonato por un solo punto). Pero si por algo se recuerda al británico es por su espíritu indomable y agresivo tanto dentro como fuera de la pista.

James Hunt volvió a la memoria de todos en la película Rush (que precisamente se centra en el año 1976) con la actuación de Chris Hemsworth (James Hunt) y Daniel Brühl (Niki Lauda), pero los amantes de la Formula 1 histórica siempre lo recordarán por su estilo de pilotaje agresivo, por el talento que derrochaba cuando se ponía al volante y, por supuesto, por sus excesos.

Antes de dar el salto a la Formula 1 Hunt ya era conocido por sus accidentes y por sus confrontaciones con otros pilotos. A eso se le sumó su asociación con Lord Alexander Hesketh, un aristócrata que quiso llevar el glamour y los excesos a una F1 cada vez más profesional y específica. Algo que hoy en día sería impensable era lo normal en el pit-lane, el alcohol y el tabaco abundaban y los pilotos no dudaban en tomarse una copa para templar los nervios antes de subir al coche. Y en eso Hunt era el rey.

En el lado totalmente contrario estaba Niki Lauda, un trabajador nato e incansable, perfeccionista al máximo y con una capacidad de sacrificio muy por encima de su talento. Hunt vs Lauda, talento innato vs trabajo duro.

Volviendo a la sociedad Hunt – Hesketh, hay dos detalles que nos hablan de la rebeldía de ambos personajes. Por un lado, el logo del equipo Hesketh Racing, un simpático oso con un casco blanco con la Union Jack. Sencillo, divertido y original, completamente alejado de los clásicos logos de animales agresivos y guerreros que tratan de infundir miedo en los rivales. Por otro el parche que adornaba el mono de Hunt en 1973 (y que posteriormente utilizaría en acciones de marketing) que rezaba “Sexo, el desayuno de los campeones”.

Hunt y Hesketh apostaron por publicidad poco convencional para sustentar sus aventuras en la F1. De hecho, Lord Hesketh no quería que sus coches luciesen publicidad de ningún tipo, y en sus primeros años tanto el March 731 de 1973 como el icónico Hesketh 308 de 1974 y 1975 lucían blancos con una línea roja y una azul como nota de color. Esta política llevó a Lord Hesketh a la ruina teniendo que vender el equipo. En los años posteriores, bajo la denominación Hesketh 308E y Hesketh 308D el equipo (en realidad ya Wolf Williams) lució la publicidad de la revista erótica Penthouse.

Por su parte, al principio era habitual ver a Hunt posando con modelos para publicaciones de sociedad. Sin embargo, en sus años de McLaren dio el salto a posar con modelos desnudas para revistas eróticas. Un detalle más de la irreverencia de un piloto genial que llevo su forma de vida hasta las últimas consecuencias (en los medios británicos se dice que se llegó a acostar con 5.000 mujeres). Porque James Hunt murió joven, muy joven. A los 45 años de un infarto de miocardio fruto de una vida de excesos.

James Hunt compitió en la F1 desde 1973 hasta 1979 con el bagaje ya comentado de 10 victorias y 1 Campeonato del Mundo (1976). Después fue comentarista de la F1 para la BBC desde el 79 hasta el 93, cuando falleció. Aunque la película Rush no es 100% real sobre la historia conjunta de Lauda y Hunt, en ella se recogen unas palabras del propio piloto austriaco de cuando el británico se retiró de la competición: “Le llamé y le dije que iba a venir a Londres, que nos podíamos ver. Vino en una bicicleta con los neumáticos deshinchados. Parecía estar acabado. Pelo largo, ropa sucia...”.

Es cierto que luego mejoró y que trató de cambiar de hábitos de vida hacia otros más saludables, pero en realidad nunca dejó de beber y de disfrutar la vida al límite, además de que posiblemente el daño ya estaba hecho y su corazón dijo basta.