Prueba AC Cobra por Reno Collective

Nuestro fundador Pedro García (@perycrd) -podéis leer sobre él y su historia aquí- nos narra la prueba con una replica de un Ford AC Cobra muy especial que ahora tenéis a la venta en nuestra tienda online. Pincha aquí y llévatelo a tu garaje.

 

Siempre es un placer probar coches con carácter, pero lo que ocurrió hace unos meses, no ocurre todos los días... Probar un AC Cobra, aunque sea una réplica, te deja una sensación que difícilmente olvidaré.

Mis amigos de CAR ONE, hace unos meses, se hicieron con esta réplica de este mítico modelo anglo americano. Todos sabemos que en el mercado existen pocos AC Cobra originales y los que hay están a precios prohibitivos de hecho, hay unidades que superan los 4M de €.

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Las réplicas, como todo en esta vida, las hay buenas y las hay malas; en este caso estamos ante una de las buenas: un Magnum Engineering 427 SF con chasis tubular Gardner Douglas de acero de 4”, motor V8 Chevrolet de más de 360 cv y todo lo necesario para creer que estamos ante una pieza original.

Por poner un "pero" en la estética, las llantas montadas son de un look más actual con radio superior y montando neumáticos de perfil bajo. Sin embargo, este hándicap en lo estético estará de nuestra parte a la hora de pilotarlo.

Fue accidental, una tarde del pasado septiembre me dirigí al concesionario de mis amigos David y Borja para hacer unas fotos a ese Cobra y a un Ferrari 488 que justo les entraba en ese momento. Reno Collective quería hacer unas fotos como solo Alex Varo sabe, pero no teníamos ubicación predefinida (muy mal, lo sé) así que decidimos salir al encuentro en una zona "cercana al concesionario".

Borja me lanzó las llaves del clásico y él se puso al volante del Ferrari.

Desde ese preciso instante me recorrió un cosquilleo que empezó en el estómago y terminó en los talones, sabéis a qué refiero, ¿verdad?

Pues bien, arranqué el AC Cobra con un gesto de botón y las vibraciones del V8 no ayudaron a disipar ese cosquilleo que ahora se mezclaba con la responsabilidad de llevar algo tan especial. He llevado coches modernos de mayor valía económica, pero la sensación de responsabilidad es diferente. Cuando te pones a los mandos de un coche clásico sabes que te enfrentas a una máquina que no va a responder como uno moderno, sabes que vas a entrar en lucha con él, sobre todo si le pides rugir.

Los primeros metros los utilicé para aclimatarme al espacio, los mandos, sus pedales, su tacto. Esos minutos iniciales ya me brindaban información para no relajarme en absoluto. El coche me dijo algo así como “freno mucho menos de lo que corro”; y así es. Si volvemos a la conducción de un coche potente actual, aunque duplique en cv a este clásico y corra mucho más, frenan más de lo que corren y sus ayudas electrónicas te hacen creer que conduces mucho mejor de lo que conduces.

En el AC Cobra es totalmente opuesto, aquí nada está de tu parte, eres tú contra él, pero aquí reside lo bonito de conducir un coche clásico, conocer la máquina y sentir respeto hacia ella.

Pasaban los kilómetros y no encontrábamos el lugar adecuado para hacer las fotos, la luz se estaba yendo y todo estaba en nuestra contra menos el disfrute que la conducción del clásico me estaba brindando con esa posición muy deportiva con el cuerpo literalmente revirado y luchando en cada frenada en no pasarme. Y es que el coche frenos tiene, de hecho podemos ver unas pinzas AP Racing de 4 pistones, el problema es que no cuenta con servofreno y cada vez que intentas parar el coche debes subirte al pedal de freno. Eso unido a la dureza de la dirección que nos hace trabajar duro al enlazar curvas se convierte en un ejercicio físico exigente.

A decir verdad, y como apunte, terminamos haciendo las fotos en una ubicación bastante mediocre, pero de ese día me quedo con los kilómetros en compañía de la bestia.

Volvemos a las sensaciones, que en este artículo creo que debe ser lo que más peso debería tener. El tacto de todo en el coche es tosco pero preciso, haciendo apunte especial a la caja de cambios Borg Warner que han montado en esta unidad proveniente de un Aston Martin DB9 que es suave, precisa y certera, pero su palanca está situada muy atrás. Meter las marchas pares supone otro esfuerzo extra, otro más, qué delicia.

 

Todo funciona perfectamente y la respuesta del motor es abrumadoraCaballos de verdad, de los de antes, son muy diferentes a los de ahora con un turbo. Esa potencia es a golpe de cubicaje5.7 litros tienen la culpa de todo el empuje desde bajas vueltas hasta el infinito y más allá.

El sonido grave que sale de sus escapes laterales cerámicos -que a bajas vueltas es soportable- se vuelve endiablado tan pronto superas las 3000 rpm. En ese momento solo los amantes de este mundo lo disfrutaremos, porque el resto de los mortales se echarán las manos a la cabeza mientras vas saltando alarmas a tu paso.

En curvas, la suspensión independiente y su chasis tubular firman un conjunto digno de meterse en circuito para pasarlo bien con ciertas garantías. Debemos saber que la mayoría de las réplicas de AC Cobra montan chasis de largueros (mainframe) que se retuercen con mirarlos. Con esta unidad no sufriremos en ese sentido aunque si tendremos una continua lucha física contra él. Pero sin duda, al menos para mí, todo esto que parecen algo que va en contra, le hace aún más especial y atractivo.

Cada kilómetro con esta unidad es especial, cada metro es una bonita lucha que si tienes precaución terminará con sensaciones que se grabarán en tu mente para siempre.

Y para terminar, decir que no es un coche para vergonzosos. Es un imán de miradas, incluso llevando un Ferrari 488 Spider de compañero de ruta el AC Cobra le gana en devotos y fans a su paso.

By @perycrd